Tango y psicoanálisis... Psicoanálisis y tango

Tango y psicoanálisis... Psicoanálisis y tango
Varios autores
Marcelo Héctor Oliveri Editor, 2016
Ensayo, 112 pp.

por Rubén Sacchi

Freud decía que “los poetas y los novelistas son aliados preciosos (...) Son, en el conocimiento del alma, los maestros de nosotros, hombres vulgares, pues abrevan en fuentes que todavía no hemos podido hacer accesibles a la ciencia”. Se refería al psicoanálisis aplicado, que hacía interactuar esa disciplina con otras exteriores al campo de la cura, en este caso, a la literatura.
En Tango y psicoanálisis... siete profesionales se abocan a esa tarea en relación a las letras del popularmente mal llamado 2x4 y, dentro de su inmensa variedad temática, abordan el emblemático tópico de La mujer en las letras del tango, precedido de un artículo sobre Angustia, nostalgia y melancolía.
La historia determina la posición del sujeto, por eso hoy no es el mismo que en el pasado y su visión y acción obedecen a diferentes factores variables en el tiempo que van a demarcar los usos y costumbres sociales a su través. La imagen de la mujer que se forjó en los primeros años del tango fue modificándose con la época, pero llegó a imponer fuertes estereotipos, comúnmente dados por válidos que, precisamente, no ponían al género femenino en un pedestal admirable. La madre idolatrada, idealizada y prohibida se contraponía a la mujer objeto de deseo y denigrada.
Con buenos análisis, los profesionales diseccionan la mística tanguera subrayando apreciaciones interesantes a la hora de estudiar las relaciones sociales descriptas. Además, los apéndices reúnen buena cantidad de letras que nos permiten saber de qué se habla y ahondar en esa temática tan rioplatense.

Después de todo

Después de todo
Juan Pablo De Lucca
Quinteto de tango
Edición independiente, 2016
Tango, 8 temas


por Rubén Sacchi

Cuando a mediados del siglo pasado los tangueros ortodoxos arremetieron contra Astor Piazzola, llamándolo “asesino del tango”, éste les respondió que él hacía “música contemporánea de Buenos Aires”. Desde entonces, diferentes eufemismos se aplicaron para denominar lo que no era otra cosa que un magistral trabajo, que tomaba una estructura anquilosada y transformaba su ritmo, melodía y orquestación.

En esa línea y con un perfil propio que parece definirlo, trabaja el pianista y compositor Juan Pablo De Lucca, que acaba de lanzar su primer compacto con siete temas de su autoría y una notable versión arreglada de La que murió en París, de Maciel y Blomberg. De Lucca se atreve a esa impronta y se lanza a la difícil tarea de la innovación en medio de un universo que abraza lo fácil y efímero o se aferra con uñas y dientes a las viejas tradiciones.

De familia tanguera (es nieto de Alberto Castillo), el músico ostenta una sólida formación profesional que abrevó de los maestros Jorge Dragone, Beba Pugliese, Nicolás Ledesma, Julián Peralta y Pablo Fraguela.

El disco fue grabado, mezclado y masterizado por Mariano Cuello y Hernán Caratazzolo en Casa Frida, en septiembre 2015. El quinteto se integra por: Juan Pablo de Lucca en piano, la batería a  cargo de Mauro Caracotche, Santiago Cirmi y Luis Caruana (∞) en bandoneón, Juan Pablo di Leone y Maia Perduca (∞) en flauta, blandiendo el contrabajo Manuel Villar Lifac y Emiliano Lorenzo (∞). Contó con la participación de Gabriel Wolff y Emanuel Aguirrez (track 1) y Luciano Sellan (track 6), como invitados, quedando el arte de tapa en manos de Tomás Bres Bullrich.

(∞) Tracks 7 y 8.
Podés escucharlo en: www.juanpablodelucca.com

Los Guardiola Tango Show



Los Guardiola Tango Show
Teatro Maipo Kabaret
Esmeralda 443, CABA
Miércoles de septiembre 21 hs.

por María Antonacci García 



Como en una máquina del tiempo, se abre el telón y aparece el organillero y su muñeca, que reparte la suerte a la platea y baila al compás de la música. La magia sigue y, cual película muda, sobre el escenario oscuro una luz ilumina al bailarín que muestra un cartel anunciando el próximo número. Basados en tangos de la década del 20, que ya casi no se escuchan, los Guardiola no solo los bailan sino que interpretan sus letras convirtiendo cada uno de ellos en una pequeña pieza teatral. Eximios bailarines pero no menos calificados mimos, dueños de una destreza corporal impecable, nos sumergen en la escena, tragicómica y plena de poesía. Cuentan las historias desde sus cuerpos, con la plasticidad de movimientos y la máscara de sus rostros sumamente expresivos.

El trabajo sobre el escenario, que asombra y maravilla, es el fruto de años de investigación y experimentación a través de la música, la danza, el mimo, el teatro físico y la antropología, demostrando en sus creaciones originalidad y una profunda identidad rioplatense que la pareja paseó por distintos países de Europa y América. Detrás de la aparente simpleza del mimo, que nos recuerda a Charles Chaplin y Buster Keaton y también a nuestros maestros Roberto Escobar e Igón Lerchundi, hay una labor cotidiana, un esfuerzo de quienes están en la búsqueda constante de nuevos caminos de expresividad. Marcelo Guardiola, creador de la compañía Tango Teatro, es músico desde los diez años y desde ese momento trabajó ininterrumpidamente en el campo del tango, tanto desde la música y la danza como desde lo literario. Giorgia Marchiori es bailarina, actriz, coreógrafa y doctora en filosofía. El logro de esta conjunción son sus espectáculos singulares y plenos de talento, para recomendar a viva voz.

Dramaturgia e interpretación: Los Guardiola

Equipo técnico Teatro Maipú Kabaret:

Jefe de Iluminación: Adolfo Gómez
Operación de Luces: Edgardo César Rodas
Jefe de Sonido: Guillermo Perulan
Operación de Sonido: Cristian Belvedere
Jefe de Maquinaria: Gustavo Ruiz
Jefe de Sala: Horacio Cortés
Mantenimiento: Diego More

Fotos: Gustavo Cilla
Prensa: Duche&Zárate



Marcelo Guardiola es el creador de la investigación Tango-Teatro que desde 1999 tiene como objetivo la creación de un nuevo tipo de espectáculo que integre la música, la danza y la poesía del tango. Con Giorgia Marchiori han integrado en 2003 este duo, cuya originalidad reside en contar una historia a traves del mimo y la danza. En 2004 recibieron en Buenos Aires el diploma de honor "Milongueros-bailarines: Nueva Generación", y fueron declarados de Interés Cultural por la Secretaría de la Cultura de Presidencia de la Nación. En 2016 la Academia Nacional del Tango de la República Argentina les otorgó el Auspicio Institucional como "Artistas de tango que difunden la cultura tanguera" algo que vienen realizando en Argentina, Brasil, Chile, Dinamarca, Eslovenia, Espaqa, Francia, Inglaterra, Italia, Qatar, Rusia y Suiza.

Palabra calcinada

Palabra calcinada
Veinte ensayos críticos sobre Juan Gelman
María A. Semilla Durán y Jorge Boccanera (Editores)
UNSAM Edita, 2016
Ensayo, 344 pp.

por Rubén Sacchi

El título del volumen es de lo más atinado para denominar a uno de los referentes de la generación que abrazó el fuego revolucionario. Gelman, junto a Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, Francisco Urondo, Roberto Santoro o Miguel Bustos ardieron en la pasión popular y dejaron, como herencia, mucho más que simples cenizas.
Osvaldo Soriano, escribía en su relato Casablanca: “La memoria, si voraz y violenta, es una materia exquisita”. Y esa materia viva es con la que el poeta trabaja sus textos. Carlos Monsivais dice: “Cada poema de Gelman es un tejido orgánico donde el último verso ilumina al primero, y el primero le confiere su densidad al último”, quizás por eso no sea una tarea fácil abordar sus poesías “extendidas como testimonio”. Es que su obra interpela y universaliza; duda y explora: “...Hay/ rostros que van de espejo a espejo/ para buscar su nombre” (de Insistencias).
El análisis crítico de su obra importa una tarea ardua. Su lenguaje neologístico sumado a su frecuente utilización de la intertextualidad, que Eduardo Chirinos define en palabras de Julia Kristeva como “el desplazamiento de un sistema de signos a otro”, permite múltiples interpretaciones y lecturas. Sin embargo, Palabra calcinada es una obra necesaria aunque no exhaustiva para abordar ese territorio tan propio y de permanente exilio que es la expresión poética y, dentro de ella, la palabra mayúscula del poeta Juan Gelman.

Las aflicciones

Las aflicciones
Vikram Paralkar
La Bestia Equilátera, 2016
Novela, 152 pp.

por Rubén Sacchi

Lo que suele buscarse en un libro de literatura es que esté bien escrito. Lo que diga, si cuenta con esta cualidad, pasa a ser secundario. Si además el argumento es por demás original, uno se agarra a las páginas y las devora sin poder desasirse de ellas. El caso de Las aflicciones es uno de esos. Con una imaginación superlativa, que raya en el absurdo, y de ribetes surrealistas, expone un cúmulo de enfermedades que pueden hacer las delicias de aquellos lectores propensos a la literatura fantástica. La descripción de cada dolencia es un relato en sí mismo, que puede leerse con el placer de lo primigenio.
Estas historias, enhebradas con un hilo sutil, son la obra en sí misma, mientras que su eje central pasa a ser un agregado, necesario para aunarlas y del que el autor se vale, ya sea para evidenciar el nivel de ironía que posee su humor -uno de los personajes principales es un enano llamado Máximo-, o para formular alguna reflexión filosófica, tal como referirse a la enciclopedia, centro de la novela, impresa en pergaminos de piel de animal, diciendo: “¿Quién sabe cuántos animales se utilizaron para haces esta Encyclopaedia? Una Encyclopaedia para la curación. Escrita sobre la muerte”.
Cada padecimiento conlleva una paradoja. Así, el Torpor morum nos habla de la conciencia de la propia mortalidad y la relación con los demás seres vivientes; el Mal de Bernard refiere a indigentes y pordioseros, a punto de morir de hambre, cuyos recuerdos son de opulencia y extravagancia o el caso de la Intoxicación con Erysifia, una planta cuya infusión actúa de manera similar al suero de la verdad, que concluye con las palabras de un alquimista: “Todos creemos que la iluminación nos dará placer. Pero ninguno se atreve a mirar directamente el sol del mediodía”.
Vikram Paralkar es de origen hindú y médico de profesión. Ha escrito ensayos científicos que merecieron el premio académico de la American Society of Hematology. Este se supone su primer libro de ficción y vale detenerse a pensar ¿qué bagaje de realidad, acumulada en su profesión, lo llevó al desarrollo de semejante compendio?

Vida de club

Vida de club
Ricardo González
La Parte Maldita, 2016
Cuento, 98 pp.

por Rubén Sacchi

La posmodernidad trajo consigo los llamados “no lugares”, esos sitios tan impersonales que se repiten más allá de la geografía que los contenga o el país que los albergue. Los aeropuertos, los shoppings o los hoteles cinco estrellas son ejemplos acabados de ello, pero existen otros enclaves que resisten esa uniformidad; en general no son espacios que aparezcan en las guías turísticas o de compras; no figuran en las cartografías como hitos destacados. Son pequeñas trincheras construidas en los barrios, donde se preservan la idiosincrasia y la cultura popular: a esos refugios los llamamos clubes.
En algún momento de nuestras vidas, deambulamos por esos sitios y supimos que teníamos allí un lugar de pertenencia. Vida de club recrea las vivencias de diferentes personajes que recorren canchas y vestuarios en ese día a día que, si bien aparenta monotonía construye, por el contrario, las historias que hacen a lo particular de cada individuo.
Desde Núñez hasta Sarandí, de Ranelagh a Palermo, las circunstancias pueden ser universales, pero hay algo que las hace únicas e irrepetibles. Seguramente parezcan hechos sencillos, hasta intrascendentes... casi seguro lo son pero, como decía el filósofo Jean-Paul Sartre: “Para que el suceso más trivial se convierta en aventura es condición, necesaria y suficiente, contarlo”.

Las carnes se asan al aire libre

Las carnes se asan al aire libre
Oscar Taborda
Mardulce, 2016
Novela, 192 pp.

por Rubén Sacchi

Hay escritores que, luego de producida su ópera prima, no vuelven a publicar. Para esos casos, los rumores se encargan de susurrar que los ha abandonado la inspiración, que entraron en el pánico de no poder superar la magnificencia de ese primer trabajo, en el que depositaron todo el talento del que pudieran disponer o que siguen escribiendo en silencio. No sé particularmente si Taborda encaja en alguna de estas categorías, pero personalmente lamento su largo silencio público, y hago esta aclaración porque cuando tenemos entre las manos una obra como Las carnes se
asan al aire libre
cuesta pensar en que ese silencio sea también hacia adentro. Quiero suponer, entonces, que el autor siguió produciendo trabajos de similar talla, los que algún día tendremos la suerte de leer, ya sea de su voluntad o algún necesario émulo de Max Brod.
En la novela hay dos elementos que me son familiares: el paisaje en el que abreva gran parte de la narrativa de su comprovinciano Juan José Saer y un estilo de escritura que, por momentos, me acerca a la prosa de ese notable escritor maldito de nuestras letras que fue -y es- Néstor Sánchez.
La historia trata de la inercia y el sinsentido. De vidas que obedecen a patrones cuasi mecánicos y que, puestos en movimiento, no son capaces de detenerse por sí mismos. Existencias que ni siquiera procuran el disfrute como objetivo y se mueven como cumpliendo con un sino inevitable que nos lleva a pensar en el poema de Raúl González Tuñón: “inocentes como animales y canallas como cristianos”.
No es un clásico road-movie, sucede en el agua, en esa inmensidad verde y marrón que es el delta paranaense. En sólo cuatro días de una salida de pesca, los tres personajes desarrollan facetas de su potencial que ni ellos conocían y que, probablemente, no perduren en el acervo de su embrutecida experiencia.
Uno, el Pelado y el Tercero, tales los nombres de los protagonistas (o su ausencia) abonan un clima de extrañeza, a la vez que de anonimato y universalidad. El mismo texto los define, a ellos y a su errático derrotero: “Obraban guiados por una fuerza tan recta en sus propósitos que podría confundírsela con la voluntad o una ley genética”.
Durante un largo fin de semana saturado de alcohol y en una atmósfera difusa y neblinosa como sus conciencias, los navegantes acuden a la imaginación para desarrollar historias disímiles y extravagantes, en las que llegan a asimilarse a los genocidas que arrojaban los cuerpos de los detenidos-desaparecidos al río o donde el protagonista entra en contradicción con el objeto de su función, como el caso del naturalista que acecha al ornitorrinco para matarlo, aprovechando el relato para describir toda la crueldad a la que puede llegar un ser humano.
Acertadamente, describe el aire como un “cosmos amoral”, en el que priman la insensibilidad ante la vida o la ingratitud hacia quien nos procura hospitalidad.
Con un final abierto, aunque a lo largo del texto algunas pistas delatan cierto futuro, el autor maneja un clima que no da tregua, que mantiene las tensiones al límite, que siempre deja la mecha muy cerca de la llama, con una alta probabilidad de que cualquier viento, por mínimo que sea, las junte.

Desparpajo. Sucio sin fin.

Desparpajo. Sucio sin fin.
de Sandra Medina
Mimoteatro Escobar-Lerchundi.
Defensa 611, CABA
Sábados de agosto y septiembre, 21:30 hs.

por María Antonacci García

Como en una moderna stultifera navis, deambulan un hombre y siete mujeres intentando exorcizar sus propios demonios, encerrados en sí mismos sin lograr en ningún momento dejar de lado su obsesión. En una búsqueda constante dan vueltas siempre sobre las mismas huellas de su locura, que ahondan aun más. Limpian compulsivas, como si quisieran llegar hasta la médula para borrar cualquier desvío del único y rígido camino posible. Registran minuciosas el más mínimo detalle. Se buscan en el cuerpo una y otra vez para sentir y darse cuenta de que están vivas. Las angustia la alienación cotidiana, repiten los mismos gestos hasta el cansancio, corren sin saber adónde van. Se resisten y vuelven a caer. Tienen miedo, abren una puerta pero no se animan a salir y se congelan en el punto de partida para volver a empezar. Cada personaje está encasillado de manera definida y clara y desde allí envía su mensaje de miedo, de soledad y también de humor, en un perfecto y significativo ensamble corporal desde el que se retroalimenta y exaspera.


La música, muy bien elegida, marca los tiempos en este excelente espectáculo que combina técnicas de danza, mimo y teatro físico, donde las palabras casi no existen ni son necesarias para poner de relieve la angustiante falta de rumbo que produce en la humanidad el siglo que comenzó hace poco. Los intérpretes demuestran un destacado nivel de solvencia, dejando todo su bagaje de experiencia y su emoción en el escenario. El desarrollo técnico es una cabal demostración de los años de esfuerzo de cada uno de ellos, que se muestran como un grupo homogéneo y perfectamente compenetrado, fuerte y vital.

Sandra Medina, coreógrafa y directora, despliega en Desparpajo toda su creatividad y potencia, logrando una obra acabada y plena de simbología, sin fisuras. Demuestra una vez más su talento que crece con el tiempo.

Una obra necesaria, que nos hace preguntarnos, en la era de Pockemon Go, cuando la realidad se trivializa hasta hacerla perder sentido y quedamos a solas con nuestro horror, si la locura será la única salida.


Equipo:

Actúan:
Adriana Lanteri
Carolina Villa
Daniela Beron
Florencia Poma
Gina Muerza
Jenifer Ferraro
Mariano Damonte
Melina Forte

Realización de Vestuario: Danais Anja Bozac
Fotografía: Diego Carrizo
Iluminación: Vilo
Diseño Grafico: Estefanía Aguero
Idea, Dirección General y Coreográfica: Sandra Medina
Prensa: Eva Candendo Prensa Mimo Teatro Danza.

Al cruzar el Río Salado

Al cruzar el Río Salado
Jorge Alejandro Flores
Ediciones Ultimo Reino, 2014
Poesía, 64 pp.

por Rubén Sacchi

El río quizás sea la metáfora de las metáforas. En su figura caben el tiempo, la palabra y la vida misma.
El Río Salado es para Jorge Alejandro Flores un cauce con dones de eternidad, donde sus aguas reflejan una y otra vez los momentos de su vida. Es también una frontera, ausente de toda cartografía, que separa el ayer del hoy; esa que la fantasía puede cruzar a gusto y riesgo cuantas veces lo desee, ya que “la mirada y el lenguaje se entrecruzan al infinito”.
Es inevitable que, camino hacia el dolor, el doliente atine a retroceder. Lo hace en pos de otro momento y otro lugar en los que el precario equilibrio de la vida daba la sensación de estabilidad y hasta de felicidad, incluso antes de nuestra existencia.
Con paisajes de pobre arrabal y su miseria, esboza un adiós con aire de tango. Taxativo, sentencia: “lo real propone, lo imaginario dispone”, como un ardid anticipatario de lo inevitable, esa sentencia inapelable a cualquier justicia que escapa al pasado, a las tardes en familia y a los primeros atisbos del amor: la muerte. Ese presente continuo que el futuro nos depara inexorable. Peor aún, la muerte de un ser querido, porque “finalmente la muerte no perdona. Tampoco la vida”.
Al cruzar el Río Salado es un pequeño diario de viaje, un viaje que conlleva otros, más inciertos e indeterminables, porque ocurren “en la región/ donde el olvido es apenas un mísero/ servidor inválido que siempre incumple”.

Había una vez un circo


Circo Rodas
Playón del Walmart Avellaneda-km 9. Aut. Bs. As. La plata (Ex Auchan).
Funciones: Lunes a Viernes a las 18 y 20:30 hs. Sábados, domingos, feriados y vacaciones de invierno a las 15:30, 18 y 20:30 h., durante julio y agosto.

por Rubén Sacchi


Antes de comenzar, debo reconocer que hace años que no entraba a la carpa de un circo. La última vez que lo hice, aún los espectáculos se basaban principalmente en la interacción con animales y recuerdo haber llevado a mi pequeña, años a, cuando todavía la elefanta Mara y su domador Blas eran la cara visible de la fiesta. Si bien acuerdo totalmente con la medida de su prohibición, tengo que convenir en que el esquema que los shows proponían debió cambiar radicalmente ya que, aún en los momentos en que el centro de atracción era el humano y su habilidad, se apelaba a alguno de nuestros cohabitantes. Así, más allá de la destreza del mago, palomas y conejos salían de su galera y, pese al infinito equilibrio de los acróbatas, lucían su gala sobre el lomo de algún corcel. 

Los tiempos cambiaron y hoy la calidad de un circo depende exclusivamente de la destreza y capacidad del hombre. No es fácil montar un espectáculo exitoso y renovarlo permanentemente para que no decaiga el interés del público, pero el Circo Rodas lo viene logrando desde hace 36 años y el último verano obtuvo el Premio Estrella de Mar 2016, al mejor espectáculo.

El anuncio de “renovado elenco y nuevas atracciones” incluye un considerable combo de más de 50 talentosos artistas, con payasos, malabaristas, acróbatas y equilibristas de notable calidad; el infaltable cuadro de magia a cargo del Mago sin Dientes y la distensión a que nos lleva un buen número de variadas coreografías, con trajes incrustados con piedras Swarovski, del Lido de París, bajo la dirección artística de María José Pintos. El relax supremo llega con el de Show de aguas danzantes, que mediante un manejo computarizado de más de 25 bombas y 700 picos, emite cuatro conjuntos de chorros de agua que se combinan con luces de colores y efectos especiales al compás de la pieza de ópera clásica Caballería ligera, de Franz Von Suppe. Sin dudas, el momento límite de adrenalina lo define el Globo de la muerte, dos esferas de metal dentro de las que seis motociclistas se entrecruzan a una velocidad de más de 80 km/h., y hasta en completa oscuridad, arriesgando su integridad a cada segundo.
 
La vida de circo posee una mística especial. El desarraigo a que lleva el nomadismo de un show itinerante hace muchas veces que las familias se unan en torno al espectáculo y desarrollen, padres e hijos, diferentes aptitudes. Uno de esos casos es el de Stanko -responsable del cuadro que da en llamar Antipodismo Moderno, consistente en malabares realizados con los pies y utilizando elementos de los más diversos-, cuyas hijas integran el elenco estable del Rodas, una de ellas, Johana, de tan sólo 22 años, entrega una muestra de contorsionismo que bien recuerda los famosos versos del Tata Cedrón: “no debe tener esqueleto”, ya que no es fácil imaginar huesos que resistan posiciones tan extremas llegando al punto de, apoyada en sus manos, tensar con sus pies un arco y acertar con la flecha en un blanco, entre otras proezas físicas.

Un cartel reza: "El circo es el único lugar del mundo donde se puede soñar con los ojos abiertos", de que eso suceda se encarga su creador, Jorge Ribeiro Soares y cuenta para ello con la colaboración de su director artístico, Ariel Heredia. Ellos, junto a un maravilloso grupo de virtuosos, ofrecen un espectáculo digno de verse.

Fotografías: Maximiliano Martino 
Prensa: Alfredo Monserrat

Bianca

Bianca
Eduardo Kovalivker
Hojas del Sur, 2015
Novela, 160 pp.

por Rubén Sacchi

Manteniendo el esquema de su anterior novela, Clavelina, Eduardo Kovalivker apela a un personaje que, siendo escritor, gusta de la buena vida y cae en un embrujo amoroso que lo lleva a cometer cualquier desatino, con consecuencias personales prácticamente nulas, reafirmando la vieja máxima mafiosa de que “El crimen no paga”.
Daniel Dumas -vaya apellido para un hombre de letras- viaja a Italia para cumplir ciertos compromisos literarios y es allí donde un amor, casi sobrenatural, le sonríe.
El autor construye un protagonista contradictorio, que admite haber militado en las filas anarquistas pero que “sintió siempre deseos de pertenecer o de rozar esa clase social inalcanzable para él”. Achaca su inseguridad a su crianza “en un hogar de clase media baja” y define a sus ancestros como de “sangre sin historia”.
El fomento del tratamiento genético de las semillas para modificar el medioambiente, tan cuestionado por la ciencia, se suma a que lo experimenta en extensas hectáreas que su familia política obtuvo en el despojo que los conquistadores ejercieron sobre los pueblos originarios.
En definitiva, un verdadero yuppie de los tantos que, neoliberalismo mediante, adaptaron su ideología a los nuevos vientos con
asombroso pragmatismo.

Gud Nius

Gud Nius
Carlos Alvarez de Toledo
Ediciones Deldragón, 2016
Periodismo, 88 pp.

por Rubén Sacchi

El material que compone Gud Nius, periodismo de autor, más que de noticias, se integra de comentarios acerca de acontecimientos de la realidad cotidiana, unas veces cándidos, otras ácidos, pero que invariablemente intentan aportar una pizca de humor y de absurdo a la dura realidad que sobrevino a la Argentina, deslizando sutiles críticas al actual gobierno.
En la contraportada advierte, con fina ironía, su contrapropósito: “Estamos convencidos de que alcanzaremos uno de nuestros objetivos principales: evitar ser de consumo masivo”.
Frases como “La importancia de las barreras en este juego nos marca la tendencia al proteccionismo del país en que vivimos”, en una nota deportiva; “Los estudiantes avanzados de segundo año actuarán como trapitos, actividad que será considerada una pasantía”, en la sección Educación y Tecnología ó, en la de Política, y acerca del sistema electoral y la representación parlamentaria: “Se propondría que en el ejercicio de la presidencia participe el voto en blanco. ‘No es democrático que quien obtuvo el 51% de los votos gobierne el 100% del tiempo’”.
También aborda la cuestión económica, como en una remake de lo peor del neoliberalismo menemista, anuncia Adiós al peso: Llega el dólar argentino, y en el cuerpo del informe, declara: “Como forma de buscar mayor aceptación para nuestra divisa en el mundo, el billete de cien llevaría a Benjamín Franklin”.
Con esta y otras secciones, Gud Nius da un pantallazo humorístico acerca de la realidad y propone otra manera de enfrentarla, con decisión de cambiarla y hacerla más humana pero, sin lugar a dudas, con una sonrisa.

Ramona

Ramona
de Melina Forte
Mimoteatro Escobar Lerchundi
Defensa 611, C.A.B.A.
 
por María Antonacci García

 
Afines de los 60 Antonio Berni concibió a Ramona Montiel quien, según sus palabras, era “de la General Paz para el lado del centro. Puede ser de Pompeya o Villa Crespo. Ramona es la "milonguita", la "costurerita que dio aquel mal paso, imágenes de Carriego y también ciertos personajes de Borges” poniendo en evidencia con ella y sin juzgar, la realidad de la mujer a quien no tocó la varita mágica de la fortuna y que para luchar día a día por la supervivencia puso su cuerpo en juego.

El pasado 3 de junio y en coincidencia, no casual, con las marchas que se realizaron en todo el país con el lema NI UNA MENOS, se estrenó Ramona, de y por Melina Forte. La historia que cuenta es la de una chica dulce e inocente que va a la ciudad con la frescura de su juventud y la seguridad de poder remontar la pobreza con la fuerza de su trabajo. Ella cree y confía, pero alguien se apodera de su cuerpo como de un
objeto, como una mercancía a su servicio y transformará su vida. A Ramona no le hacen falta palabras para transmitir el cambio que se produce en ella, de la muchacha esperanzada del comienzo a la que lucha por su libertad, el incremento de la tensión dramática a medida que transcurre el tiempo pone en vilo al espectador.
Dice Foucault que “el cuerpo está también directamente inmerso en un campo político; las relaciones de poder operan sobre él una presa inmediata; lo cercan, lo marcan, lo doman, lo fuerzan a unos trabajos, lo obligan a unas ceremonias, exigen de él unos signos". El cuerpo se valora como un instrumento productivo y a tal fin se hace caer sobre él su peso perverso. Desde su cuerpo torturado Ramona interpela sobre el dominio del hombre que la fuerza para quebrarla, para que sea una dócil muñeca que cumpla con sus deseos, desvalida víctima de su mando y de la hipocresía de los clientes, que pasan uno a uno por su lecho de esclava.

Ramona transita la poética de la inocencia, de la decepción, de la angustia y de la rabia debido al extraordinario trabajo de Melina Forte, quien luce sus cualidades de actriz, mimo y bailarina, desdoblándose en los personajes de víctima y victimario, realizando una labor plena de fuerza e interioridad.
Hacia el climax, la música adquiere un protagonismo especial, representando el quiebre de la voluntad del pesonaje en la repetición de No me arrepiento de este amor, cantado por Gilda, una y otra vez, a la manera de un viejo disco rayado, acompañado en esa vorágine por el cuerpo de la actriz.
El trabajo de las luces y el sonido completan y terminan de dar forma a la obra, logrando los climas necesarios para las diferentes situaciones.
Por todo lo dicho y porque la trata es una de las más terribles formas de violencia de género, Ramona es altamente recomendable.

Ficha:

Actuación, Guión y Dirección: Melina Forte
Visuales, Sonido y Producción: Jesica Grecco
Música: Carolina Castellani
Iluminación: Stefany Briones Leyton y Sebastián Coronel
Vestuario: Eva De Bartolo
Prensa: Eva Candendo

La isla escrita

La isla escrita
35 poetas cubanos (2000-2015)
Norma Etcheverry (Selección y prólogo)
Editorial Universitaria de La Plata, 2015
Poesía, 120 pp.

por Rubén Sacchi

Que los cubanos son prolíficos en las artes es algo bien sabido. Nadie desconoce los maravillosos sones que hacen sacudir la isla entera y a todo aquel que se le anima, ni tampoco puede alegarse ignorancia acerca de José Martí, Alejo Carpentier o Nicolás Guillén, pero más allá de Silvio y Pablo ¿quiénes integran el semillero de la Nueva Trova? De la misma manera que esa difusión es acotada a cierto grupo, quizás por inevitable, los jóvenes escritores cubanos son cubiertos con un discreto manto de negación.
La geografía insular y la escasez de medios de comunicación son el motivo aparente, pero hay una falta de interés en el mercado editorial que supera cualquier especulación. De esa manera, su palabra nos llega a través de verdaderos exploradores de talento, que abordan la encomiable tarea de la difusión.
La isla escrita es apenas una muestra del vasto universo literario cubano que prolifera y se multiplica en cada rincón de la isla, rompiendo muros con cuanta herramienta de propagación hallen a mano.
Esta antología, presentada en la última Feria del Libro de La Habana, es material imprescindible para comprender la visión particular de una sociedad que eligió vivir el socialismo.

Madre noche

Madre noche
Kurt Vonnegut
La Bestia Equilátera, 2016
Novela, 240 pp.

por Rubén Sacchi

Esta reedición reafirma al autor no sólo en su carácter de gran escritor, sino también en el de cuestionador de los paradigmas sociales. La humanidad se autoinflige el más tremendo flagelo, que es la guerra. Ésta, tras un real motivo económico que la desata, provoca y evidencia otras cuestiones, no menores, que ponen en tela de juicio la primacía inteligente de la especie. Una de las más generalizadas es la xenofobia y la discriminación en sus diferentes formas. Quizás, la que más se instaló en el imaginario colectivo fue la que el nazismo encarnó contra los judíos, pero hablo de instalada, porque en esa misma arremetida fueron también masacrados judíos, negros y homosexuales, aunque quienes dejaron más vidas fueron los comunistas, sin importar su credo.
Madre Noche habla de esos crímenes, pero desde un tiempo diferente: el de la guerra fría. También lo hace desde un lugar diverso: el espionaje y contraespionaje como generadores de políticas contradictorias, que lejos de auxiliar a las víctimas las utilizaban como corderos sacrificiales, necesarios para lograr el triunfo final sobre el enemigo.
Kurt Vonnegut fue reclutado como soldado en la Segunda Guerra Mundial, de esa experiencia, seguramente, proviene su literatura antibélica y humanista. Como prisionero, asistió al bombardeo de la población civil de Dresde por parte de las fuerzas aliadas con un saldo de 135 mil muertos, dos veces las víctimas de Hiroshima. Eso explica frases como “la guerra debe ser muy sexy para los americanos”.
Otros tópicos de carácter bélico, por demás actuales, se cuelan en estas páginas, como la posición de Israel respecto de Palestina, así un soldado sionista relata como Jasor, ciudad palestina 19 siglos aC, es capturada por el ejército israelita, masacrados sus 40 mil habitantes e incendiada y luego agrega: “¿Dónde está el mal? Es esa gran parte de cada hombre que quiere odiar sin límites, que quiere odiar con Dios a su lado”.
Vonnegut desgrana definiciones que golpean, como nombrar a un campo de concentración como “un centro de salud para judíos” pero también se detiene en escenas que reconfortan, como la relación de una mujer con su perro: “Mientras (...) lo acariciaba, los ojos castaños del animal se dilataban con la ceguera del éxtasis. Cada fibra de su sensibilidad se acomodaba como un dedal a los dedos que lo mimaban”, lo que no deja de ser un pequeño atisbo de esperanza.

La eternidad de la rosa

La eternidad de la rosa
Gabriel Moschitta y Laura González Roma
Hojas del Sur, 2016
Novela, 224 pp.

por Rubén Sacchi

Para acercarnos a la historia debemos preguntarnos qué es la eternidad, esa enorme entelequia creada por el hombre para definir lo inasible de la existencia.
La eternidad de la rosa propone una perpetuidad en la trascendencia, retomando la vieja creencia oriental de la rueda de la vida en la que las almas se perfeccionan en cada giro.
Los autores abordan la experiencia literaria como algo lúdico, recreando de manera fantástica algunas experiencias esotéricas y científicas en el plano del más allá.
El pesonaje central es Omar, un joven que sufre una posesión diabólica y es tratado por el parapsicólogo Fabio Zerpa, famoso por sus teorías acerca de seres y naves extraterrestres, que tuvieron auge en la década del 70.
La historia propone diferentes visiones de lo perenne y desarrolla una visión de la espiritualidad alejada de los esquemas con que nos rodea esta voraz modernidad.
Historias de amor y desamor dan marco a la temática central y nos pasean por el pasado de la mano de la sofrosis cuántica, método de hipnosis regresiva desarrollado por Zerpa.

En tu nombre

En tu nombre
Cecilia De Vecchi
Editorial Dunken, 2016
Ensayo, 136 pp.

por Rubén Sacchi

Para poder asumir e internalizar algo, lo primero es ponerle nombre. La pérdida del padre nos arroja a la orfandad y la del cónyuge a la viudez pero ¿cómo llamamos a aquel que pierde un hijo? No hay palabra que lo defina porque tampoco hay la capacidad para aceptar el dolor de esa realidad que viola cualquier principio biológico, donde el lugar etario para partir se trastoca de manera absurda.
Cecilia De Vecchi se adentra en ese terreno, conversando con nueve madres que han ingresado por el portal del infierno pero que hallaron la manera de sublimar su padecimiento en solidaridad ya que, en definitiva, de eso se trata la vida cuando atravesamos lo irreversible. Una capacidad que los trabajadores de la salud mental denominan resiliencia.
La autora da forma a las palabras, pero las que hablan son ellas, las madres. No hay presión en las historias y los relatos fluyen con la naturalidad de quien los ha referido hasta el cansancio, pero que sabe que esa es la única manera de obtener justicia. Hay situaciones disímiles: el flagelo de la droga; la imprudencia al volante; los secuestros extorsivos; la violencia de género; la negligencia estatal y la represión y corrupción policial, pero el común denominador es una sociedad degradada que no valora la vida.
Según un informe de CORREPI, desde la vuelta a la democracia hasta noviembre pasado, hubo 4.644 víctimas de gatillo fácil y torturas, 70 asesinados en movilizaciones populares y 200 desaparecidos, la mayoría son jóvenes. Muchos se sumaron desde entonces. En tu nombre nos acerca al universo de la ausencia, al cómo se sigue sin ellos y qué podemos hacer para que la muerte no gane tan temprano la partida.

El paraíso opuesto

El paraíso opuesto
Antal Szerb
La Bestia Equilátera, 2016
Novela, 208 pp.

por Rubén Sacchi

Además de Attila József, el joven y maravilloso poeta, poco había llegado a mis manos de literatura húngara, es por ello que el lanzamiento de El paraíso opuesto significa un grato hallazgo y una apuesta arriesgada para el público local.
El texto de Szerb es una mezcla de novela humorística, intriga y algo de caballeresca, con una visión preclara del momento que vivía el Viejo Mundo y en particular su tierra natal.
Tras una historia sencilla en la que un rey decide su propio derrocamiento, se autoexilia y procura conocer la vida popular, se esconde una mordaz denuncia del manejo del erario público y el lugar que cada uno ocupa en cuanto al escenario de la lucha de clases y la dificultad de traicionar, en definitiva, la propia pertenencia.
Por estas latitudes y en los tiempos que corren, el lector podrá referenciar algunas situaciones que se evidencian crónicas de los esquemas capitalistas, como lo son el flagelo de la deuda externa y el extremo de ofrecer su canje por soberanía.
El texto abunda en situaciones jocosas, que hasta recuerdan la vieja canción de José Tcherkaski, Los americanos. Diversas controversias acompañan las tribulaciones del rey que resulta objeto de encontrados intereses, mientras que una sentencia flota en el aire y parece ser la directriz de la existencia: “la verdadera prueba, en la vida, era la incertidumbre”.

Sobre el autor:
Hasta hace un tiempo, la llamada “literatura europea” parecía allanar nuestra ignorancia e indiferencia por el lugar donde el género novela nació, con un suministro variado de nombres y títulos para ser memorizados más que leídos.
La obra de Antal Szerb (1901-1945) combinó los mejores elementos de la literatura fantástica y la narrativa realista, sin descuidar una conducta que, de losPrincipia Ethica de George Moore a la Minima moralia de Theodor W. Adorno, resultó absolutamente irreprochable. Elegido presidente de la Academia literaria húngara con apenas 32 años, Szerb ganó una temprana reputación con sus ensayos sobre William Blake y Henrik Ibsen. En 1934 publicó su primera novela, La leyenda de los Pendragon, que narra la experiencia de su vida en Inglaterra. El viajero bajo el resplandor de la luna (1937), su libro más conocido, transcurre por completo en Italia. En 1942 apareció El paraíso opuesto en Hungría bajo el seudónimo de A. H. Redcliff.
A Antal Szerb, como a todos los hombres, de acuerdo con lo que Borges dijo de Juan Crisóstomo Lafinur, “le tocaron malos tiempos en que vivir”. Como a quienes correspondió ser a la vez, y a menudo en el exilio, portadores de una nacionalidad y una religión en conflicto, Szerb descubrió tarde las raíces de su linaje. Y, tras una vida de católico, afrontó con total valentía su destino de judío, en tiempos en que la campaña más despiadada y sangrienta de la historia del siglo XX se llevaba a cabo.